En este magnífico retrato de Picasso del compositor Igor Stravinsky, realizado a pluma, podemos apreciar algunas de las características más importantes de la línea:
1. Delimita y, por lo tanto, «explica» las formas de la realidad de una forma racional. Muestra «lo que es».
2. Cada línea cumple una misión concreta dentro de la armonización del dibujo. Es la sensación de orden, de que «todo está en su sitio».
3. Los trazos son firmes y concretos, es decir, Picasso aplica de manera «quirúrgica» cada linea donde le corresponde.
4. No hay exceso ni déficit de lineas. El motivo está explicado de una manera total y racional.
La excepción que confirma la regla. Éste es un dibujo del gran escultor del s.XX Alberto Giacometti. Giacometti utiliza una lína nerviosa e impulsiva, automática, para conformar su dibujo. Es como si, de acuerdo con su trabajo como escultor, esculpiera volúmenes con las líneas. en ocasione como ésta, antitética del dibujo de Picasso, el trazo no es calculado y modulado con la razón.
En las obras de Roy Lichhtenstein, creadas a partir de la cultura del comic y de los medios de comunicación de masas, está bien patente la función organizativa y estructural de la línea, más allá del color plano propio del mundo del consumo masivo. Las líneas de esta obra son contínuas y firmes, precisas y evocadoras de movimiento. Si las extrapolamos al ámbito del comic, podemos apreciar la «velocidad moderada» en que éste se realiza, moderada pero firme.
En esta obra de Antonio López, puedes apreciar una jerarquía en cuanto a líneas, de modo que todas orquestan una armonía y estructura impecables en el dibujo. Fíjate allí donde la línea es más gruesa y definitoria del perfil, o de allí donde contribuye a insinuar la ilusión de volumen. En general, este dibujo nos muestra una estructura bien definida, un todo completo y bello que desprende sensación de orden y de arquitectura bien definidos.
A pesar de que en la lección anterior te he dado unas indicacione acerca de cuales son los lápices mínimos adecuados para el dibujo artístico, no dudes ni un instante utilizar cualquier lápiz que encuentres por tu casa para hacer los ejercicios que te propongo. Para ello no importa que sea un lápiz blando o duro, de una marca o de otra. Puede ser el que regala la charcutería de al lado de tu casa como publicidad. Lo que importa es trabajar, trabajar incansablemente.
En esta maravillosa muestra de pintura rupestre del Paleolítico, puedes apreciar como el dibujo, la línea que define al bisonte de una manera muy efectiva, lo cual nos muestra cómo el dibujo es una de las expresiones artísitcas más antiguas y genuinas de la humanidad.
Ejemplo simple de como debes de ejercitarte en obtener líneas paralelas o perpendiculares. No importa lo perfecta que resulte una recta, ni la regularidad del trazo. Se trata de una gimnasia de la línea que hay que practicar.
Entrénate a trazar formas elípticas a mano alzada. Tantas como puedas. No importe que al principio te salgan «patatas», esto forma parte del proceso, por lo tanto tómatelo como algo positivo. No se trata de que te salgan perfectas como resultado final, se trata de empezar a adiestrar tu mano en este tipo de trazados.
Entrénate también a hacer series de líneas curvas de distintas clases, desde simples curvas paralelas hasta formas un poco más elaboradas como las de la muestra. No se trata de que te salgan perfectas, simplemente es una gimnasia manual que haces como parte de tu entrenamiento en dibujo. Cuántas más hagas mejor.
La manera correcta de coger el lapiz dibujando es la siguiente. 1. Cuando trazas las líneas previas de un dibujo o en la primera fase (encajado, ejes, primer perfilado, etc.), cojes el lápiz desde un poco más arriba de como lo cogerías para escribir. 2. Cuando dibujas detalles, perfiles muy concretos, etc., lo coges igual como lo cogerías para escribir.
Cuando trabajamos con formatos grandes o muy grandes, la mejor opción es trabajar en vertical tal y como se hace en las escuelas o facultades de Bellas Artes. En estas ocasiones el lápiz puede resultar un material inadecuado para cubrir tanta superfície de papel, y se utilizan básicamente carboncillos o materiales afines (barras de conté, barras de grafito, etc.)
La línea no solamente sirve para contornear formas sino que puede utilizarse como medio para definir masas o rellenos de objetos. Jugando con los grosores de línea o con la densidad de la trama que conforman, pueden obtenerse interesantes resultados.
Con la línea podemos obtener infinidad de texturas que podemos aplicar a nuestros dibujos. En el ejemplo anterior predominaban las texturas a base de líneas más o menos paralelas; en estos ejemplos podemos ver como se pueden obtener texturas muy interesantes mediante la repetición de pequeñas líneas en diferentes direcciones.
Un caso particular lo constituyen las texturas por punteado, más propias de las técnica a tinta. El principio es el mismo: la repetición.
LECCIÓN 2
La línea consciente
Donde el dibujo deja de ser impulso y empieza a ser decisión.
La línea es uno de los principales agentes plásticos que nos ayudan a la comprensión de aquello representado por su forma. Desde un punto de vista académico, si el dibujo fuera un edificio, la línea sería su estructura básica.
No del todo el color.
No del todo el sombreado.
No del todo el estilo.
La línea es el elemento tectónico primordial que constituye la mímesis entre aquello que vemos y aquello que representamos.
Y, sin embargo, es lo primero que se descuida, por exceso o por defecto.
La mayoría de los dibujantes no dibuja líneas conscientes.
Dibuja nervios, dudas, tanteos y rectificaciones, lo cual no es malo en si mismo, pero no acaban de definir el ejercicio del dibujo
Aquí empieza el entrenamiento serio: es preciso apreciar el poder constructivo de la línea en relación con la aprehensión de la realidad tridimensional, representada bidimensionalmente. El dibujo ejerce de medio para construir una comunicación visual fluida.
1. El mito del “pulso firme”
Existe una creencia muy extendida: dibujar bien es tener buen pulso.
Es parcialmente falso.
El pulso ayuda, sí. Pero no es el núcleo del problema.
La línea insegura rara vez es un fallo muscular. Puede ser un fallo de decisión o una decisión estilística. Por sentido común, el trazo firme solo surge de una práctica constante prolongada en el tiempo.
Cuando no sabes exactamente:
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dónde empieza la línea,
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dónde termina,
-
qué función cumple,
Tu mano vacila porque tu cerebro no sabe explicar o justificar lo que está viendo y representando. Antes de trazar un solo trazo en un dibujo, dedica todo el tiempo que consideres oportuno para analizar y entender aquello que vas a dibujar. Dibujar es como un ejercicio de traducción, si no dominas la morfología y la sintaxis no vas a estar capacitado para crear algo inteligible y coherente con la realidad traducida.
Y cuando la mano vacila, el dibujo pierde autoridad.
Leonardo da Vinci, dijo en cierta ocasión que “la pittura è cosa mentale”.
La seguridad en el trazo no proviene del brazo o de la mano, proviene de la mente. Dibujar es un trabajo mental porque surge de procesos cognitivos complejos, la imaginación y la gestión emocional, convirtiendo el pensamiento en creaciones tangibles.
2. La anatomía de una línea
Antes de trazar, una línea debe tener:
1. Punto de inicio definido.
2. Punto de llegada claro.
3. Función estructural concreta.
4. Dirección consciente.
Si uno de estos elementos falta, la línea se convierte en tentativa.
Haz esta prueba:
Dibuja una línea rápida horizontal sin pensar.
Ahora dibuja otra, pero antes:
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Marca visualmente el inicio.
-
Marca visualmente el final.
-
Visualiza el recorrido.
-
Respira.
-
Traza sin detenerte.
La diferencia no es estética. Es estructural.
La segunda línea no es más bonita. Es más segura.
Y la seguridad genera credibilidad visual.
Con este breve ejercicio redundamos en lo dicho anteriormente de que el dibujo, como el arte en general, es consecuencia de un proceso mental. Es la mente la que gobierna el dibujo “a través” de tu mano, y no al revés.
3. Línea automática vs línea intencional
La línea automática es reactiva.
Responde al impulso y al impulso ciego e inconcreto de generar estructura en tu dibujo en un momento dado del mismo.
La línea intencional es deliberada porque tiene una sola finalidad concreta.
Responde a un plan.
El dibujante principiante o el intermedio suelen estar atrapados en la línea automática. Dibujan mientras piensan.
El dibujante avanzado piensa antes de dibujar.
Pequeña diferencia.
Impacto enorme, porque cuando ves en tu mente aquello que deseas ver en el papel, actúas de una forma más racional que emocional, a pesar de que el contenido emocional posteriormente sobresalga en el dibujo terminado.
El trazo es el agente plástico que, quizás, a mi modo de ver, genera e imprime más carácter a una obra. Te invito a analizar viñetas de comic; allí se ve someramente clara esta idea de la intensidad expresiva o emocional del trazo.
4. El error silencioso: corregir sobre la marcha
Observa tus dibujos anteriores.
¿Hay líneas repetidas una y otra vez sobre el mismo recorrido?
Eso puede indicar duda acumulada. En algunos casos puede representar un modo peculiar de seguridad constructiva del dibujo (Giacometti, por ejemplo), pero ahora nos centramos en la experiencia del dibujante novel o intermedio.
Cada corrección superpuesta puede debilitar la estructura general del dibujo, razón por la cual conviene que empecemos a “economizar” líneas siendo más conscientes de porqué las trazamos.
No porque sea “fea”, sino porque puede revelar indecisión.
Una línea estructural debe poder sostenerse por sí sola.
Si necesitas cinco para decir lo mismo, el problema no es el papel.
Es la falta de decisión previa. Recuerda, el dibujo es una cosa mental.
5. Movimiento decidido, no movimiento rápido
Muchos intentan solucionar la inseguridad dibujando más despacio.
Eso suele empeorar el problema de forma drástica.
Dibujar extremadamente lento multiplica el temblor y la indecisión.
El secreto, en parte, está en la velocidad y en la fluidez consciente: que al inicio de un trazo, “veas” mentalmente el trazo materializado en el papel como una anticipación mental.
El trazo debe ser continuo y firme, incluso si luego decides ajustarlo. Insisto, no es realista pretender hacer trazos de este tipo sin haber pasado por un entreno exhaustivo, con mucha práctica.
Pero primero traza. Luego evalúa. Repite el proceso las veces que haga falta.
No corrijas mientras avanzas.
6. Ritmo y jerarquía
Todas las líneas no deben pesar igual.
Una línea puede ser:
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Estructural (más firme).
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Secundaria (más ligera).
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De apoyo (suave).
-
De detalle (posterior).
Uno de los grandes errores del dibujante principiante e intermedio es la homogeneidad. Te vuelvo a remitir a analizar viñetas de comic. Sean del estilo que sean y de la época que sea.
Cuando todo tiene el mismo grosor y la misma intensidad, el dibujo se vuelve plano y más que expresivo se vuelve “recargado o abigarrado”.
Aprende a jerarquizar:
La estructura manda.
El detalle obedece.
7. Línea y volumen: la conexión invisible
Desde un punto de vista geométrico una línea no es un borde, sino la intersección de planos en el espacio.
Cuando dibujas el contorno de una esfera, en realidad estás marcando el límite entre luz y sombra en este cuerpo. La esfera, en la realidad física, carece de contorno real.
Cuando dibujas el borde de una caja, estás definiendo un plano tridimensional que está delimitado por una variante de luz, también carece de contorno real.
Si piensas en la línea como contorno decorativo, tu dibujo puede ser plano, a no ser que conozcas un conjunto de recursos que puedes aplicar para dar sensación de profundidad espacial, tridimensionalidad, estc.
En definitiva, si la piensas como estructura espacial, tu dibujo tendrá volumen incluso antes del sombreado.
8. El ejercicio de los 100 trazos (disciplina base)
Durante 7 días consecutivos, y todas las veces que te sea posible:
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25 líneas horizontales.
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25 verticales.
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25 diagonales 45º.
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25 curvas amplias como letras C.
Reglas:
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Intenta que las líneas estén separadas por una misma distancia entre ellas.
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De una única intención y con un solo trazo.
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Visualiza cada línea antes de dibujarla.
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No usar borrador.
Objetivo:
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Control.
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Ritmo.
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Decisión.
-
Consistencia.
Puede parecer simple.
Lo es.
Y precisamente por eso funciona tan bien.
9. El problema del “dibujar pelos”
Cuando una línea falla, muchos intentan arreglarla añadiendo pequeñas líneas encima.
Eso no corrige el error. Lo camufla.
Yo lo llamo “dibujar pelos”.
Pequeños trazos nerviosos que intentan compensar una falta de claridad inicial.
La solución es distinta:
Detenerse.
Analizar.
Volver a trazar con intención.
Menos líneas.
Más pensamiento.
10. Línea y postura corporal
Pocos lo mencionan, pero importa.
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Si dibujas rígido, la línea será rígida.
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Si bloqueas el hombro, el trazo pierde fluidez.
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Si trabajas solo desde la muñeca, el rango se limita.
Para líneas largas, usa el brazo.
Para detalles, la muñeca.
Para precisión, controla la presión.
La técnica corporal apoya la técnica mental.
11. Autodiagnóstico rápido (5 minutos)
Dibuja un cubo en perspectiva.
Sin borrar.
Sin repasar.
Sin sombrear.
Evalúate:
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¿Las aristas convergen coherentemente?
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¿Las líneas paralelas mantienen dirección?
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¿Hay exceso de correcciones?
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¿La línea transmite decisión?
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¿La estructura se entiende sin sombreado?
Si el cubo parece inestable, el problema no es la perspectiva.
Es la línea.
Y eso tiene solución.
12. Ejercicio estructural obligatorio
Durante esta semana:
Cada sesión incluirá:
1. 10 minutos de trazos conscientes (Verticales, horizontales, curvos).
2. 10 minutos de construcción de formas simples (cuadriláteros, triángulos, elipses, etc.)
3. 10 minutos de rectas perpendiculares y paralelas, a modo de pautas o cuadrículas.
4. 5 minutos de revisión crítica.
No evalúes belleza.
No traces demasiado fuerte, utiliza un trazo “natural”.
Evalúa claridad.
Haz una pregunta al final de cada práctica:
¿Cada línea tenía una intención?
Si la respuesta es no, aún estamos en fase de entrenamiento.
Y eso es exactamente donde debemos estar.
13. La línea como actitud mental
Aquí está la parte profunda.
La línea refleja tu actitud frente al error. No traces demasiado grueso o fuerte. Trabaja con una punta de lápiz cónica acabada en punta, aunque no pasa nada si la punta está un poco roma.
Una línea decidida acepta la posibilidad de equivocarse. La has trazado sin vacilar y consciente de su finalidad, por lo tanto, su corrección estará más a tu alcance de una manera más inmediata.
Intenta evitar una línea temblorosa sabiendo y comprendiendo claramente qué es lo que vas a trazar.
El dibujo es acumulación de decisiones.
No puedes dibujar con autoridad si temes decidir.
Mejor una línea clara y ligeramente incorrecta que diez líneas inseguras intentando acertar.
La precisión llega con la práctica.
La decisión se entrena desde hoy.
14. Lo que ocurrirá si haces este capítulo correctamente
Después de varias semanas de entrenamiento consciente:
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Tus líneas serán más económicas.
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Tus estructuras más claras.
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Tus encajes más precisos.
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Tus correcciones menos frecuentes.
Y notarás algo curioso:
Tus dibujos empezarán a parecer más sólidos incluso antes de sombrear.
Porque la línea ya sostiene el volumen.
Eso es progreso real.
¿Reconoces estas manos? Seguro que sí. Son las manos de una famosísima obra de Miguel Angel, La Creación de Adán. Fíjate como, a pesar de ser una pintura, las manos han sido representadas de forma que domina el dibujo (Este es un rasgo propio del Renacimiento italiano). Este dominio del dibujo conecta directamente con un concepto que hemos comentado en esta lección, la gran capacidad de la línea para la descripción objetiva y analítica de la realidad.
Reto número 2
Dibujo de manos
De nuevo, no te asustes.
Bien sea utilizando tu mano libre o bien sea mirando las manos de alguien que esté cerca de ti, dibuja varias manos (no hay límite) solas o entrelazadas. Este reto tiene dos finalidades:
1. Que aprendas a controlar la velocidad con que dibujas del natural (recuerda, ni muy lento ni muy rápido). Busca trazos precisos. Analiza cada forma que vayas a dibujar. En general, fuérzate a «tener el control» del dibujo. ¿Cómo? Apreciando las proporciones, las direcciones o las semejanzas.
2. Que constates como el dibujo a línea, el contorno, ayudan a comprender y describir las formas de la naturaleza.
No importa lo bien o lo mal que te salgan estas manos, de nuevo van a mostrarte nítidamente cual es tu punto de partida respecto al tema de la línea.
¡BUEN TRABAJO!